San Andrés Kin y compañeros mártires
En Corea, siglo XIX, ser cristiano significaba ser objeto de persecución, y muy dura por cierto. Aunque también era una situación que se daba en otros países de la zona, la particularidad de nuestros santos de hoy es que eran todos coreanos, cuando lo normal es que hubiera algún que otro misionero extranjero. A esto hay que unir que Andrés Kim fue el primer coreano ordenado presbítero. Provenía este santo de una familia cristiana que había venido a menos a causa de la persecución, como vimos antes. Andrés tuvo que huir de su país para hacerse seminarista, y después de estar en Macao y Shanghai, vuelve a su país. Allí desarrolla una intensa actividad misionera tan valiente como peligrosa, al estar prohibida. Al final fue detenido y horriblemente martirizado en Seúl, en 1846, cuando sólo tenía 25 años. Fue ejemplo de martirio para otros muchos que, como Pablo Chong, también entregaron su vida por su fe.