Santa Teresa de Lisieux
La santa más popular de los tiempos modernos y también, quizás, la menos vistosa. Había nacido en la región del Alençon (Francia), en 1873. Con 5 años pierde a su madre y ve como tres de sus hermanas encaminan sus pasos hacia el Carmelo de Lixieux. Ella también decide entrar con tan sólo 14 años pero, precisamente por su corta edad, no se le permite el acceso. Al año siguiente, en una peregrinación a Roma, tiene la oportunidad de pedirle al papa León XIII la gracia de poder entrar en el carmelo, a lo que el papa responde: "Bueno, bueno, entrarás si Dios lo quiere". Al poco, Teresa ve cumplidos sus deseos, cuando tenía 15 años. Desde ese momento hasta su prematura muerte nueve años después, Teresa será ejemplo de camino de perfección, cariño, sencillez, confianza y obediencia. Sus dolores los ofrece por los misioneros, por lo que fue nombrada copatrona de las misiones junto con san Francisco Javier, y eso que no pasó nunca del carmelo. Dejó para la posteridad "Historia de un alma", que ha hecho tanto bien a tanta gente como la "Vida" de esa otra Teresa, la de Jesús.