Santa María del Pilar
“JUNTO A TI NACIMOS, CRECIMOS Y ESTAMOS”
Ésta es la frase que, bordada con letras de oro, se lee sobre el manto rojo que la Congregación de Hermanas de la Caridad de Santa Ana regaló a la Virgen del Pilar en diciembre del año 1982, como recuerdo agradecido, después de celebrar el bicentenario del nacimiento de nuestra Madre María Rafols y el 175 aniversario del nacimiento de nuestra Hermandad. Una hermandad que no puede entenderse sin la Virgen del Pilar.
JUNTO A TI NACIMOS...
En actitud de fiel respuesta, Padre Juan Bonal y Madre Rafols con once Hermanas, salen de su tierra (Cataluña) y llegan a Zaragoza el 28 de diciembre de 1804. Ante el Pilar oran y ofrecen a Nuestra Señora la naciente Hermandad, pidiéndole su “protección y amparo para desempeñar con caridad y fervor el destino a que venían” (Const. 2)
El primer impulso, la primera acción como grupo de esta primera Comunidad de Hermanas que acaban de pisar la ciudad de Zaragoza es acudir junto a Santa María del Pilar. Ella, desde su columna, abraza y muestra a Jesús, el fruto reciente de su maternidad, Dios encarnado en lo más frágil de nuestro mundo. De Ella, aprenden las Hermanas los gestos que habrán de desplegar en el día a día: manos hechas caricia en el desamparo, brazos que sostendrán con firmeza al desvalido.
...CRECIMOS...
Su presencia nos acompaña siempre. Desde el año 1972, el 28 de diciembre de cada año, en el Altar Mayor de la Basílica del Pilar, celebramos la Eucaristía como la mejor “acción de gracias” por el nacimiento de la Congregación.
Las Hermanas llevamos el cariño y la devoción a la Virgen del Pilar a todos los lugares en los que nos encontramos, en treinta países de los cinco continentes. Su advocación aparece en los nombres de muchas de nuestras Casas: Colegios, Hospitales, Dispensarios, Casas de Acogida, Residencias de ancianos...
La alabanza "Bendita y alabada sea la hora en que María Santísima vino en carne mortal a Zaragoza" es una de las plegarias más repetidas por las Hermanas, allá donde se encuentren.
...Y ESTAMOS
La imagen de la Virgen del Pilar, copia de la original, ha sido llevada por las Hermanas a la India, Papúa-Nueva Guinea, Filipinas, Rusia, El Congo... y es presencia que nos recuerda constantemente los orígenes de nuestra familia.
Orar junto a Ella es hundir las raíces en la tierra que nos vio nacer, para buscar el agua viva que nos sigue sosteniendo, en medio de las dificultades de una misión sin fronteras, abierta a todas las necesidades, sensible a todas las urgencias.
Invocarla, como cada día hacemos, es seguir suplicando la gracia de alcanzar lo que su Pilar simboliza: fortaleza en la fe, seguridad en la esperanza y constancia en el amor...