San Deogracias
Los vándalos invadieron el Imperio romano de Occidente a principios del siglo V. Después de intentar quedarse en Hispania, pasaron a África. Los vándalos eran arrianos; por eso pesiguieron a los católicos desde el primer momento de su presencia en África. Así el obispo de Cartago (Túnez) san Quodvultdeus (lo que Dios quiere) fue embarcado en una nave a la deriva junto con otros fieles. Siendo su jefe Genserico, conquistaron Cartago el 439.
Cartago estuvo sin obispo católico durante 14 años. El emperador Valentiniano III (425-455) logró que Genserico permitiera la consagración como obispo del ejemplar sacerdote Deogracias el 25 de octubre del 453. Fortaleció en la fe a los fieles. Ayudó a muchos, pues los católicos habían sido desposeídos de sus bienes. A los dos años de episcopado, Roma fue conquistada por Genserico el año 455. Fue sometida a pilllaje durante dos semanas. Genserico trajo a África a muchos cautivos. Deogracias se volcó en favor de los desterrados. Vendió todos los bienes de la Iglesia para rescatarlos de su esclavitud. Habilitó los templos de san Fausto y san Severo como hospital, asilo y residencia. Atendía personalmente a los enfermos y pobres que no podía acoger en las residencias.
Los arrianos conspiraban para matarlo. Pero murió antes de que ejecutaran sus planes, el año 457.