Santa Matilde
Palabra de origen germánico, que significa poderosa en la batalla. Nació en Engern (Westfalia, Alemania), hacia el año 890. Desde pequeñita recibió educación muy cuidada en el monasterio de Herford, cuya abadesa era su abuela paterna. En el 909, a sus 14 años, sus padres la casaron con Enrique, duque de Sajonia, llamado "El pajarero" por su afición a la caza con halcones. Fue un matrimonio muy feliz y tuvieron cinco hijos.
El 919 su esposo Enrique I fue proclamado emperador de Alemania. Matilde influyó eficazmente en su conducta. Además de buen príncipe con sus súbditos, añadió Baviera a sus territorios, tras conquistarla. En palacio la emperatriz ejercía muchísimas obras de caridad y limosnas. Su trato con la servidumbre era más propio de madre que de reina. Era humilde y piadosa. Cuando las ocupaciones del día no le permitían realizar sus devociones, dedicaba a ello varias horas de la noche. Visitaba asiduamente a los enfermos, sirviéndolos ella misma.
El 929 Enrique asoció al trono a su hijo Otón. Tras 23 años de matrimonio, el año 936 muere su esposo Enrique de apoplejía. Enterada de su muerte, reparte todas sus joyas entre los pobres, para indicar la renuncia a los esplendores mundanos. Sus dos hijos, Enrique y Otón, se disputan el trono.
Matilde logra pacificarlos. El 937 su hijo Otón I, apellidado luego el Grande, es elegido emperador de Alemania; en 962 sería coronado en Roma. Matilde quedó encargada del Gobierno del Imperio en Alemania. Pero sus dos hijos, Enrique y Otón, se pusieron de acuerdo para exigirle cuentas por dilapidación de fondos del Estado en limosnas. Esto hizo sufrir mucho a Matilde. Pero todo quedó aclarado y le permitieron seguir con sus obras de caridad. Matilde decía con humor que se alegraba de que sus hijos se hubieran unido, aunque fuera contra ella. Fundó varios conventos, como Polden, que llegó a albergar 300 monjes. Desde el 965 vivía en alguna de sus fundaciones. A los setenta años, adivinando cercano el día de su muerte, repartió todo lo que tenía en sus habitaciones. Rodeada de sus hijos y nietos, murió santamente el 14 de marzo del 968. Su cuerpo reposa en el monasterio de Quedlimburgo, fundado por ella, junto a los restos de su esposo, que mandó trasladar aquí. Allí se la venera como santa desde el día mismo de su muerte.