San Cirilo y San Metodio
Metodio y su hermano Constantino eran hijos de un alto funcionario de Bizancio destacado en Tesalónica. Aquí fue donde nacieron, hacia 825. Después de haber estudiado en Constantinopla tienen ante sí un brillante porvenir.
Cirilo (entonces llamado Constantino) enseña en la universidad de Constantinopla y recibe el sobrenombre de «el filósofo», y Metodio es gobernador de una provincia del imperio bizantino.
Son el saber y el poder, la cultura y el mando, las dos columnas de la civilización.
Pero no se conforman con las ambiciones de este mundo, se ordenan de sacerdotes, pronto comienzan sus misiones. En la primera, va sólo Cirilo por el Quersoneso, al sur de Crimea, hasta los jázaros, con gran fruto.
En la segunda, por el Danubio, hasta Moravia; donde ya se misionaba, con grandes dificultades, en latín, desde Alemania. Cirilo y Metodio, que conocían el eslavo, deciden hacer una lengua escrita con alfabeto propio, para aquel enjambre de dialectos eslavos.
Su adaptación, presentando en eslavo la liturgia y la Sagrada Escritura, alcanza pronto máxima eficacia.
Se les manda a Crimea en una misión mitad religiosa, mitad destinada a asegurar la paz en las fronteras del Imperio; el mismo carácter, aunque en mayor escala, tendrá hacia el año 863 la empresa de evangelizar la Moravia, a donde fueron enviados por el patriarca Focio, lograron un gran éxito apostólico, gracias a conocer la lengua eslava, que se habla también en Salónica, propagan con rapidez el cristianismo, Cirilo inventa una escritura para el eslavo (aunque el llamado alfabeto cirílico es obra de un discípulo suyo posterior), vierten los Evangelios a esta lengua y la utilizan también en la liturgia.
Pero fueron denunciados al papa Nicolás I por los misioneros latinos y hubieron de regresar a Roma para presentar sus disculpas (868), allí muere Cirilo, el 14 de febrero del año 869, cuando iba a ser ordenado obispo misionero y el papa Adriano II consagra obispo a Metodio, quien tendrá que seguir bregando con los prelados alemanes, sufrir cautiverio y ver que se prohíbe la liturgia eslava, finalmente autorizada por Juan VIII.
Checos, croatas, servios y búlgaros reconocen en Cirilo y Metodio no sólo a sus padres en la fe, sino también en la lengua y la cultura, y estos dos griegos cultos, civilizadísimos y apostólicos, tan bien adaptados en tierras bárbaras son un símbolo doble de fidelidad a Roma y de arriesgada innovación en los medios evangelizadores, apoyándose en la razón de Estado para misionar independientemente extendiendo la razón de Dios.
Al morir Metodio en Vellehrad (Checoslovaquia), el 6 de abril del 885, sus funerales se celebraron en latín, griego y eslavo.
Antes de su muerte había suplicado San Cirilo al Señor que hiciera de su pueblo «un pueblo unido por la confesión y la defensa de la verdadera fe». Esa misma es la petición que dirigimos nosotros también a Dios en favor de todos los pueblos eslavos en la festividad de sus dos apóstoles.
En 1981 Juan Pablo II los proclamó copatronos de Europa con San Benito de Nursia.