Pilar Salanova Filera
Le has concedido el deseo de su corazón…
Le concedes bendiciones incesantes,
la colmas de gozo en tu presencia.
(Sal 20,3.7)
Nació en Épila (Zaragoza – España) el día 17 de noviembre de 1920.
Comenzó el Postulantado el día 29 de noviembre de 1941. El día 15 de marzo de 1942 inició el Noviciado y pronunció los Primeros Votos el día 15 de marzo de 1944. Hizo su Profesión Perpetua el día 15 de marzo de 1949.
Formó parte de las siguientes Comunidades:
- Colonia Escolar “Nuestra Señora de Begoña”, Pedernales (Vizcaya – España).
- Casa Procura, Roma (Italia).
- Sanatorio de La Inmaculada, Agramonte (Zaragoza – España).
- Casa Procura, Roma (Italia).
- Hermanas Profesas de la Casa General, Zaragoza (España).
Hna. Pilar fue una mujer humilde, hacendosa, callada, silenciosa, amante de la Congregación, de Jesús Eucaristía. Se hacía querer y respetar por las jóvenes residentes de la Casa Procura, con las que tenía siempre detalles de cariño y atención.
Su salud se fue deteriorando y se pensó en su regreso a España tras 56 años entregándose en Roma. Pasó a pertenecer a la Comunidad de Hermanas Profesas de la Casa General, dejando un vacío muy grande en la Casa Procura de Roma.
Su familia, que la quería entrañablemente, manifestaba el gozo de tenerla cerca visitándola con frecuencia. Siguiendo su camino, su sobrina Beatriz ingresó en la Congregación.
Hna. Pilar fue probada con la enfermedad. Ya en España se rompió la cadera y tuvo que ser intervenida. Llevó sus limitaciones con paciencia, aceptando en todo momento la voluntad del Señor. Mientras pudo tuvo un interés grande en participar de los actos comunitarios.
Se le complicó una bronquitis y, el 25 de febrero de 2008, habiendo empeorado su salud, se creyó oportuno que recibiera la Santa Unción. Hna. Pilar lo hizo con todo el conocimiento. A las 10 de la noche de este mismo día entregó con gran paz su alma al Señor.
Hna. Pilar fue un regalo de Dios para la Congregación y en las distintas tareas que le fueron encomendadas en España y en Italia, donde acogió, acompañó, educó, cuidó y sirvió “con el mayor cuidado, con todo detalle, con todo amor”.
Damos gracias a Dios por su vida dedicada al Señor; por su ser gesto de Hospitalidad, vida entregada al Señor Jesús y, en Él, al servicio de sus Hermanas y hermanos, especialmente de los más pobres y necesitados a ejemplo de nuestros Fundadores; una vida tejida de gestos de Caridad hecha Hospitalidad.
Fue llamada a la Casa del Padre el día 25 de febrero de 2008, en la Comunidad de Hermanas Profesas de la Casa General, en Zaragoza (España), a los 87 años de edad y 65 de Vida Religiosa.
¡DESCANSE EN PAZ!