Anatilde Ramírez Ortega
Servir con amor es sembrar eternidad.
Nació en Tibirita (Cundinamarca - Colombia) el día 14 de septiembre de 1932.
Comenzó el Postulantado el día 31 de enero de 1954. El día 15 de septiembre de 1954 inició el Noviciado y pronunció los Primeros Votos el día 15 de septiembre de 1956. Hizo su Profesión Perpetua el día 18 de diciembre de 1961.
Formó parte de las siguientes Comunidades:
- Hospital “San José”, Mariquita (Tolima – Colombia). En dos ocasiones; una de ellas ejerció el servicio de Superiora.
- Amparo de Niños, Bogotá (Colombia).
- Hospital “Niño Jesús”, Barranquilla (Atlántico – Colombia). En dos ocasiones.
- Colegio “Nuestra Señora del Pilar”-C/63, Bogotá (Colombia).
- Clínica “San Juan de Dios”, La Ceja (Antioquia – Colombia).
- Hospital Integrado “Santa Ana”, Guaca (Santander – Colombia).
- Clínica “Nuestra Señora de la Paz”, Bogotá (Colombia). En dos ocasiones; una de ellas ejerció el servicio de Superiora.
- Hospital de Chimichagua (César – Colombia).
- Casa de Bienestar del Anciano “María Ràfols”, San Andrés (Santander – Colombia), donde ejerció el servicio de Superiora.
- Casa Provincial de la Provincia de San José, Bogotá (Colombia). En dos ocasiones.
- Centro de Bienestar del Anciano “Santa Ana”, Guayatá (Boyacá – Colombia), donde ejerció el servicio de Superiora.
- Centro de Salud “Juan Bonal”, Bogotá (Colombia). En dos ocasiones.
- Centro de Bienestar del Anciano, La Uvita (Boyacá – Colombia).
- Casa de Espiritualidad “San José”, Bogotá (Colombia).
- Villa “Santa Ana”, Chía (Cundinamarca – Colombia).
Durante sus 71 años de Vida Religiosa, Hna. Anatilde vivió con total disponibilidad, prestando sus servicios en distintos lugares de Colombia, especialmente en hospitales, clínicas, centros educativos y hogares para ancianos, siempre desde la mirada compasiva y el corazón samaritano que caracteriza el carisma heredado por María Ràfols y Juan Bonal.
Atendió con ternura a los enfermos y cuidó a la infancia vulnerable. Su espíritu de servicio también se hizo presente en la educación, donde sembró valores y fe en los corazones de niños y jóvenes.
En las clínicas y hospitales donde estuvo fue instrumento de consuelo y sanación. Su corazón se volcó de manera especial hacia los adultos mayores, cuidando con ternura a quienes ya recorrían la última etapa de la vida.
Además de su entrega directa al servicio, desempeñó en varias ocasiones su tarea como Superiora, acompañando con sabiduría, alegría y espíritu fraterno a sus Hermanas de comunidad. Su liderazgo fue siempre discreto, cercano, y profundamente evangélico.
Hna. Anatilde vivió sus últimos años en Villa “Santa Ana”, en Chía, donde, incluso en la fragilidad, siguió siendo testimonio de paz, entrega y oración.
Fue un regalo de Dios para la Congregación, y en las distintas tareas que le fueron encomendadas, donde acogió, curó, acompañó, educó, lideró, cuidó y sirvió “con el mayor cuidado, con todo detalle, con todo amor”.
Damos gracias a Dios por su larga vida dedicada al Señor, su entrega fiel y su testimonio silencioso, humilde y fecundo; por su ser mujer de Dios, gesto de Hospitalidad, vida entregada al Señor Jesús y, en Él, al servicio de sus Hermanas y hermanos, especialmente de los más pobres y necesitados a ejemplo de nuestros Fundadores; una vida tejida de gestos de Caridad hecha Hospitalidad.
Fue llamada a la Casa del Padre el día 14 de abril de 2025, en la Comunidad de Villa “Santa Ana”, en Chía (Cundinamarca - Colombia), a los 92 años de edad y 71 de Vida Religiosa.
¡DESCANSE EN PAZ!