Flor Godoy Beltrán
El que crea en mí, aunque haya muerto, vivirá.
(Jn 11)
Nació en Tauste (Zaragoza - España) el día 21 de junio de 1914.
Comenzó el Postulantado el día 31 de mayo de 1937. El día 15 de septiembre de 1937 inició el Noviciado y pronunció los Primeros Votos el día 15 de septiembre de 1939. Hizo su Profesión Perpetua el día 15 de septiembre de 1944.
Formó parte de las siguientes Comunidades:
- Colegio “Santa Ana”, Zaragoza (España), donde ejerció el servicio de Directora General de Enseñanza.
- Colegio “Nuestra Señora del Pilar” - Chapinero, Bogotá (Colombia), donde ejerció los servicios de Vicaria Provincial y de Superiora Provincial de la Provincia de San José.
- Colegio “Villa Cruz”, Zaragoza (España).
- Casa Procura, Roma (Italia), donde ejerció el servicio de Superiora.
- Colegio “Villa Cruz”, Zaragoza (España).
- Casa de Espiritualidad “Sagrado Corazón”, Garrapinillos (Zaragoza – España).
- Comunidad “Siloé”, Garrapinillos (Zaragoza – España).
La vida de Hna. Flor estuvo marcada por un servicio sin condiciones a la enseñanza. En esta misión de educadora entregó lo mejor de sí misma, acogía “como Jesús” a los niños y niñas, a los padres, alumnas y antiguas alumnas, siendo también un regalo para la Congregación.
Su tarea como educadora ya había comenzado antes que su vocación a la vida religiosa, y como gran maestra no solo enseñaba las letras a sus alumnas, sino a ser personas en aquella sociedad que le tocó vivir.
Gran amante de la vida y la obra del Padre Juan Buj, compartió su sabiduría con las Hermanas con una gran generosidad.
Al final de su vida su hoja de tantos servicios a la Congregación ya le pesaba y su mente sana y clara se fue desvaneciendo, pero era feliz con sus Hermanas de Comunidad. ¡Cómo la mimaban y atendían en todas sus necesidades, que iban creciendo!
En el año 2007 se incorporó a la Comunidad de Garrapinillos. ¡Qué buenos ratos pasaba en la galería con las Hermanas enfermas y las cuidadoras! Supo llevar sus sufrimientos acompañando a Cristo sufriente, al calor de sus Hermanas de enfermería y disfrutando de sus queridos sobrinos que con frecuencia la venían a visitar.
Dios la colmó de sus dones, pues siempre es generoso con el regalo de la vida de cada persona. Fue mujer de fuertes convicciones y se fue purificando a través de las limitaciones que su enfermedad le hizo experimentar.
Dios le regaló una paz profunda y una aceptación total en sus últimos días. Nos quedó su recuerdo, la ternura que trasmitía ante cualquier detalle que le íbamos dedicando. Escuchaba atenta cuando rezábamos y cantábamos a la Virgen. Allí, entre oraciones y cantos, la dejamos en los brazos de Dios.
Hna. Flor fue un regalo de Dios para la Congregación y en las distintas tareas que le fueron encomendadas en España, Colombia e Italia, donde acogió, educó, acompañó, lideró y sirvió “con el mayor cuidado, con todo detalle, con todo amor”.
Damos gracias a Dios por la larga vida de Hna. Flor; una vida entregada al Señor Jesús y, en Él, al servicio de sus Hermanas y hermanos, especialmente de los más pobres y necesitados a ejemplo de nuestros Fundadores; una vida tejida de gestos de Caridad hecha Hospitalidad.
Fue llamada a la Casa del Padre el día 23 de marzo de 2010 en la Comunidad “Siloé” de Garrapinillos, (Zaragoza - España), a los 95 años de edad y 73 de Vida Religiosa.
¡DESCANSE EN PAZ!