Carolina Font Guinalio
"El que cree en mí, aunque haya muerto vivirá.”
(Jn 11,25)
Nació en San Juan de Mozarrifar (Zaragoza - España) el día 25 de noviembre de 1920.
Comenzó el Postulantado el día 18 de mayo de 1942. El día 15 de septiembre de 1942 inició el Noviciado y pronunció los Primeros Votos el día 15 de septiembre de 1944. Hizo su Profesión Perpetua el día 15 de septiembre de 1949.
Formó parte de las siguientes Comunidades:
- Seminario Menor de Santa María de Levanza, Palencia (España).
- Hospital Central, Maracaibo (Zulia – Venezuela).
- Hospital “Chiquinquirá”, Maracaibo (Zulia – Venezuela).
- Asilo “Carlos María Ulloa”, Guadalupe (San José – Costa Rica).
- Sanatorio Antituberculoso “Aranjuez”, Matagalpa (Managua – Nicaragua).
- Casa Noviciado, Llorente de Tibás (San José – Costa Rica). Superiora.
- Asilo “Carlos María Ulloa”, Guadalupe (San José – Costa Rica). Superiora.
- Colegio “Santa Ana”, Zaragoza (España).
Hna. Carolina se fue como la primavera. Casi sin ser notada y “estando ya tu casa sosegada”, como decía el santo de Ávila.
Se fue el último día de la primavera, como de puntillas, sencilla y bondadosa como vivió. Con hondura de alma y prontitud al servicio, hasta que la enfermedad y los años le hicieron experimentar la necesidad de ser servida.
Acogió la voluntad de Dios en la enfermedad, con la misma naturalidad con la que lo había hecho siempre: Cuando el Señor la sacó del Barrio de la Magdalena, que tan grabado llevaba dentro; cuando el clamor de los más necesitados le hizo cruzar el mar para entregar 31 años de su vida en tierras americanas (Venezuela, Nicaragua, Costa Rica), que se quedaron a vivir para siempre dentro de ella en el candor de su mirada, la musicalidad de su voz, y el recuerdo entrañable tantas veces nombrado.
Cuando regresó a la patria que le vio nacer, siguió siendo mano tendida, acogida llena de detalle en la portería del Colegio “Santa Ana” de Zaragoza, en el que durante más de treinta años fue fidelidad al Señor, discreta y serena Hermana.
Nos parece extraño no oír tu voz, tus rezos y cantos… Hna. Carolina, tú que tanto has querido a la Virgen del Pilar, tienes ahora una misión nueva: orar y coser a su manto los nombres de cada Hermana, de cada “pequeño” de esta tierra… confiamos que lo harás.
En el adiós, una palabra nos confortaba a todos: BONDAD… tu bondad, nombrada por tus sobrinos, tus hermanas y cuantos te han conocido. Sello inconfundible que has ido dejando a tu paso.
Hna. Carolina fue un regalo de Dios para la Congregación, y en las distintas tareas que le fueron encomendadas, donde acogió, curó, educó, acompañó y sirvió “con el mayor cuidado, con todo detalle, con todo amor”.
Damos gracias a Dios por su larga vida dedicada al Señor; por su ser mujer de Dios, gesto de Hospitalidad, vida entregada al Señor Jesús y, en Él, al servicio de sus Hermanas y hermanos, especialmente de los más pobres y necesitados a ejemplo de nuestros Fundadores; una vida tejida de gestos de Caridad hecha Hospitalidad.
Fue llamada a la Casa del Padre el día 20 de junio de 2016, en la Comunidad del Colegio “Santa Ana” de Zaragoza (España), a los 95 años de edad y 73 de Vida Religiosa.
¡DESCANSE EN PAZ!