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15º Domingo del Tiempo Ordinario - A
FECHA     12/07/2020
PAÍS     
LA FUERZA OCULTA DEL EVANGELIO
La parábola del sembrador es una invitación a la esperanza. La siembra del evangelio, muchas veces inútil por diversas contrariedades y oposiciones, tiene una fuerza incontenible. A pesar de todos los obstáculos y dificultades, y aun con resultados muy diversos, la siembra termina en cosecha fecunda que hace olvidar otros fracasos.

No hemos de perder la confianza a causa de la aparente impotencia del reino de Dios. Siempre parece que «la causa de Dios» está en decadencia y que el evangelio es algo insignificante y sin futuro. Y sin embargo no es así. El evangelio no es una moral ni una política, ni siquiera una religión con mayor o menor porvenir. El evangelio es la fuerza salvadora de Dios «sembrada» por Jesús en el corazón del mundo y de la vida de los hombres.

Empujados por el sensacionalismo de los actuales medios de comunicación, parece que solo tenemos ojos para ver el mal. Y ya no sabemos adivinar esa fuerza de vida que se halla oculta bajo las apariencias más desalentadoras.

Si pudiéramos observar el interior de las vidas, nos sorprendería encontrar tanta bondad, entrega, sacrificio, generosidad y amor verdadero. Hay violencia y sangre en el mundo, pero crece en muchos el anhelo de una verdadera paz. Se impone el consumismo egoísta en nuestra sociedad, pero son bastantes los que descubren el gozo de una vida sencilla y compartida. La indiferencia parece haber apagado la religión, pero en no pocas personas se despierta la nostalgia de Dios y la necesidad de la plegaria.

La energía transformadora del evangelio está ahí trabajando a la humanidad. La sed de justicia y de amor seguirá creciendo. La siembra de Jesús no terminará en fracaso. Lo que se nos pide es acoger la semilla. ¿No descubrimos en nosotros mismos esa fuerza que no proviene de nosotros y que nos invita sin cesar a crecer, a ser más humanos, a transformar nuestra vida, a tejer relaciones nuevas entre las personas, a vivir con más transparencia, a abrirnos con más verdad a Dios?

- José Antonio Pagola -
(Mt 13,1-23)

(Fuente: https://www.gruposdejesus.com/)
San Juan Gualberto
FECHA     12/07/2020
PAÍS     Italia
San Juan Gualberto era hijo de una acomodada familia de Florencia, dueña de castillos y ricas posesiones. Eran dos hermanos, Juan y Hugo. Una familia feliz, hasta que en una triste ocasión Hugo había sido asesinado.
Juan llevaba esa herida clavada en el corazón. Un pensamiento le torturaba: "Mancha de sangre, con sangre se ha de borrar. Y yo, su hermano, soy el que ha de borrarla. Y mientras no lo haga, no recuperaré la honra" .
La vida de Juan cambió radicalmente el día de Viernes Santo de 1003, cuando tenía 18 años. Fue su "camino de Damasco". Juan era un joven despreocupado que asistía a la iglesia sólo en las grandes solemnidades. Juan no sabía explicarse las profundas emociones que había experimentado en la iglesia aquel día, en los oficios solemnes que conmemoraban la muerte del Señor. Al adorar la cruz, todos notaron en él una devoción especial.
Terminados los oficios religiosos partió hacia Siena, bien armado en su caballo. La primavera sonreía en los campos, pero no tanto en su corazón. Borrada de repente la imagen de Jesús en la cruz, que tanto le impresionara hace unas horas, sólo veía la de su hermano desangrándose en tierra, mientras se imaginaba encontrarse con el asesino y enrojecer con la sangre del traidor la espada que llevaba, que era la de su hermano.
Todavía se entretenía su mente con estos pensamientos, cuando en una curva del camino se presentó ante sus ojos, a pie y desarmado y llevando de la mano un niño, precisamente el asesino de su hermano.
Juan saltó del caballo como un rayo, espada en mano. El asesino no intentó huir. Era inútil. Se arrodilló con los brazos en cruz, y sólo le dijo una palabra: "Perdón". Juan no le escuchaba, y se disponía a asestarle un golpe mortal a su enemigo. Viéndose éste perdido sin remisión, aún musitó, entre la vida y la muerte: "Jesús, Hijo de Dios, perdóname tú al menos.
Fue entonces cuando la gracia divina obró en el corazón de Juan. Ya no veía a su enemigo de rodillas ni al niño llorando. Sólo veía a Jesús muerto en la cruz por él, que tanto le había emocionado poco antes en la iglesia. Ya no escuchaba el gemido del que le pedía perdón, sino, las palabras de Jesús: "Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen". Arrojó la espada, se tiró a tierra, levantó al asesino, le abrazó y le dijo: "Hermano, te concedo el perdón que me pides, por la sangre que hoy derramó Jesús en la cruz". El asesino le besó la mano y se marchó.
Estaba allí cerca, recostado a las orillas del Arno, el monasterio benedictino de San Miniato. Entró Juan en la iglesia y se postró ante Cristo Crucificado. Así pasó varias horas, como fuera de sí. Al marcharse vio que Cristo se inclinaba hacia él y le miraba con dulzura infinita. Por la noche volvió Juan a casa de sus padres. Pero era ya otro hombre.
Pocos días después volvía Juan a San Miniato. Pero esta vez para quedarse. Con todo, al querer hacerle abad, huyó a la Camáldula. Busca aún mayor soledad, y San Romualdo, al decirle adiós, le predice su futura misión de fundador.
Poco después, funda en los bosques de Vallumbrosa, bajo la Regla de San Benito, una nueva Orden, con muchos monasterios en Italia y que desde la casa madre de Vallombrosa, en la Toscana, se extendió por toda la península.
Los monjes de Vallumbrosa practicaban una vida llena de rigores: estrecha clausura, silencio perpetuo, pobreza extremada, severas penitencias. Los monjes, y el mismo fundador, lucharon tenazmente contra el mal del siglo, la simonía, y contra toda clase de cismas y herejías. El 12 de julio de 1073, el siervo bueno y fiel, era llamado al paraíso.
  JULIO
  Día 1 San Simeón el Loco  
  Día 2 San Juan Francisco Regis  
  Día 3 Santo Tomás Apóstol  
  Día 4 Santa Isabel de Portugal  
  Día 5 14º Domingo del Tiempo Ordinario - A  
  Día 5 San Antonio María Zaccaria  
  Día 6 San Isaías, Profeta  
  Día 7 San Fermín  
  Día 8 Santos Aquila y Priscila  
  Día 9 Sta. Verónica Giuliani  
  Día 10 San Cristóbal  
  Día 11 San Benito, patrón de Europa  
  Día 12 San Juan Gualberto  
  Día 12 15º Domingo del Tiempo Ordinario - A  
  Día 13 San Silas  
  Día 13 San Enrique  
  Día 14 San Camilo de Lelis  
  Día 15 San Buenaventura  
  Día 16 Nuestra Señora del Carmen  
  Día 17 Santas Justa y Rufina  
  Día 18 San Federico de Utrech  
  Día 19 San Arsenio  
  Día 19 16 Tiempo ordinario – A (Mateo 13,24-43)  
  Día 20 San Elías, Profeta  
  Día 21 San Daniel  
  Día 22 Sta María Magdalena  
  Día 23 Santa Brígida, patrona de Europa  
  Día 24 Santa Cristina  
  Día 25 Santiago Apóstol  
  Día 26 17 Tiempo ordinario – A (Mateo 13,44-52)  
  Día 26 San Joaquin y Santa Ana  
  Día 27 San Pantaleón  
  Día 28 San Pedro Poveda  
  Día 29 Santa Marta  
  Día 30 San Pedro Crisólogo  
  Día 31 San Ignacio de Loyola  
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